sábado, 28 de septiembre de 2013

CAPITULO XVII LA EXACTITUD DEL TERMINO



CAPITULO XVII



LA EXACTITUD DEL TERMINO


Ahora pasemos a la explicación de la precisión del Verbo o de la EXACTITUD DEL TERMINO.  El Maestro Samael dice lo siguiente:

“Sócrates exigía como base de su dialéctica, la exactitud del término, es urgente aprender a no identificarse con los problemas, es necesario auto - explorarnos y luego guardar silencio mental y verbal.  Si queremos resolver los problemas, debemos abstenernos de opinar”.

Miren qué difícil nos está poniendo el Maestro Samael el Trabajo psicológico sobre sí mismos.  Si queremos resolver los problemas debemos abstenernos de opinar, toda opinión puede ser discutida y perder su validez, debemos resolver los problemas meditando en ellos.  Es necesario resolverlos con la mente y con el corazón, debemos aprender a pensar en sí mismos, para que no se caiga en la conducta gregaria.

Es absurdo repetir como loros la opinión ajena, Platón en el diálogo de (Phenon....) decía:  “Ten por seguro mi querido Critón, que el hablar de una manera impropia es no sólo cometer una falta en lo que se dice, sino es una especie de daño que se causa a las almas”.

O sea, que como estamos viendo el hecho de que nosotros manejemos la palabra, el hecho de que cada uno de nosotros nos expresemos es algo bastante delicado, LA PALABRA tiene un gran poderío, y tiene su significación y tiene sus correspondientes consecuencias.

Cuando estuvimos en el Canadá, en los inicios de la Gnósis en el Canadá, aconteció lo siguiente; les vamos a narrar este ejemplo donde vemos las enseñanzas del V.M. SAMAEL.  Llegamos al Canadá y Canadá como les decía en la exposición de ayer es bastante exigente en cuanto lo que uno dice, en cuanto actúa, en cuanto uno se exprese, allá uno no puede llegar con lo que fulano dijo, o que tal persona opina, que este tema es así, que esta enseñanza es así.

Entonces, en x ocasión se estaba hablando sobre los solionensius, las vibraciones revolucionarias, entonces se decía que el cometa Halley había pasado antes de la primera Guerra Mundial y que después también antes de la segunda guerra Mundial, había pasado también cerca del planeta Tierra y que había acontecido la segunda Guerra Mundial.

Dentro del auditorio de la ciudad de Montreal, estaba una doctora experta en microbiología, entonces se levanta y pide la palabra y dice:  “Bueno, estoy de acuerdo que antes de la primera Guerra Mundial apareciera el Cometa Halley, pero me extraña que antes de la Segunda Guerra Mundial haya aparecido, entonces, debido a que el cometa Halley tiene un ciclo de setenta y seis años, y entre la primera y segunda guerra mundial, no alcanzan haber pasado los setenta y seis años, cómo es eso?

No supo explicar el instructor, y esta Microbacterióloga jamás volvió a la Asociación, por una equivocación del término.  Entonces este caso se lo citamos al Maestro Samael y él decía:

“Así es mano, a nosotros los Gnósticos nos hace falta aprender a manejar la palabra, la ciencia Materialista nos lleva un paso adelante, debido a que no sabemos manejar la palabra.  La Ciencia Materialista cuando dice algo, dice:  “Estamos investigando, estamos analizando a ver si esta teoría es verdad; vamos a seguir haciendo reflexiones o vamos a realizar tal análisis para poder afirmar esta teoría, o nosotros suponemos que el planeta Marte no tiene vida, suponemos, pero vamos a ver qué nos dicen las otras investigaciones, que nos aportan los resultados”.  Mientras que nosotros los Gnósticos, lastimosamente vamos a ser francos consigo mismos, siempre decimos esto es así.  Por qué?  Porque sí.  Quién lo dijo?  Fulanito!  Entonces andamos solamente con el dice que se dice”.

Siempre el Maestro Samael, tenía una característica muy especial en la aplicación esta del no identificarse con los problemas, para que haya una exactitud del Verbo, en lo que nosotros pronunciamos o reflexionemos.

En una ocasión le dije:  Maestro, usted tiene problemas?  Y me contestó:

“No tengo problemas porque no los dejo que estén en mi mente, y además no me identifico con ellos”.

En una ocasión con otro hermano, llegamos a exponerle un problema, entonces le preguntamos:  Maestro; usted cómo nos ve en estos momentos que le exponemos este problema?  Entonces dice:

“Miren, primeramente los veo como anormales, todo el que llega con problemas y que tiene problemas es un anormal!”

Nosotros dijimos, ja caray!  Ahora sí nos está diciendo unas cuantas cosas.

“Después, además ahora que ustedes me están exponiendo el problema, me gustaría tener una nave cósmica.  Y eso para qué?  Y dice:  Y en esa nace cósmica que tuviera un laboratorio; los pondría a ustedes dos encima de la mesa del laboratorio, pondría a funcionar a los aparatos más finos que tienen en esas naves cósmicas, para ver cómo es que se manifiesta el Ego en ustedes, cómo es que maneja y desata la Cátesis Suelta, cómo el Ego maneja la Cátesis Libre o muscular”.

Cómo es que hace el Ego, para mover todos los mecanismos, los ultramecanismos.  Cómo es la Falacia del Ego para que ustedes tengan problemas?  Me gustaría mucho hacer eso, pero lastima que no tengo una nave cósmica”.

Entonces, además nos dice:

“Nunca hagan caso de los problemas, fíjense que a mí llegan con problemas, los atiendo con mucho cariño a mis hermanos les doy la solución, pero no dejo que el problema siga en mi mente; inmediatamente que atiendo un problema, tú me has visto mano, voy y arreglo la llanta del coche como si nada hubiera pasado, ojalá mis hermanos nunca se amargarán la vida dejando que los problemas se conviertan en ideas”.

“Toda idea que no corra o problema que no corra por nuestra mente, se convierte en una idea fija e idea fija que no tenga su continuidad destruye la mente”.

Entonces vemos casos concretos de cómo ha de ser este trabajo y lo delicado que es el manejo del Verbo, tanto mental como también exterior o verbal.
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